January 30, 2007 08:15AM

CAPÍTULO CUARTO.
PRIMERA COMUNION - EN EL COLEGIO (1883-1886).
Al hablar de las visitas a las carmelitas, me viene a la memoria la primera,
que tuvo lugar poco después de la entrada de Paulina. Me olvidé de hablar
de ella más arriba, pero hay un detalle que no quiero omitir.
La mañana del día en que debía ir al locutorio, reflexionando sola en la
cama (pues era allí donde hacía yo mis meditaciones más profundas y
donde, a diferencia de la esposa del Cantar de los Cantares, encontraba
yo siempre a mi Amado), me preguntaba cómo me llamaría en el Carmelo.
Sabía que había ya en él una sor Teresa de Jesús; sin embargo, no
podían quitarme mi bonito nombre de Teresa. De pronto, pensé [31vº] en
el Niño Jesús, a quien tanto quería, y me dije: «¡Cómo me gustaría
llamarme Teresa del Niño Jesús!»
En el locutorio no dije nada del sueño que había tenido completamente
despierta. Pero al preguntar la madre María de Gonzaga a las hermanas
qué nombre me pondrían, se le ocurrió darme el nombre que yo había
soñado... Me alegré enormemente, y aquella feliz coincidencia de
pensamientos me pareció una delicadeza de mi Amado, el Niño Jesús.