February 12, 2007 12:43PM

CAPÍTULO sexto.
EL VIAJE A ROMA (1887).
Tres días después del viaje a Bayeux, tenía que emprender otro mucho
más largo: el viaje a la ciudad eterna...
¡Qué viaje aquél...! Sólo en él aprendí más que en largos años de estudios,
y me hizo ver la vanidad de todo lo pasajero y que todo es aflicción de
espíritu bajo el sol...
Sin embargo, vi cosas muy hermosas; contemplé todas las maravillas del
arte y de la religión; y, sobre todo, pisé la misma tierra que los santos
apóstoles y la tierra regada con la sangre de los mártires, y mi alma se
ensanchó al contacto con las cosas santas...
ESTA REPETIDO.