August 27, 2007 02:21PM

Querida hermana, me pides que te deje un recuerdo de mis ejercicios
espirituales, ejercicios que quizás sean los últimos...
Puesto que nuestra Madre lo permite, me alegro mucho de ponerme a
conversar contigo que eres dos veces mi hermana; contigo, que me
prestaste tu voz cuando yo no podía hablar, prometiendo en mi nombre
que no quería servir más que a Jesús...
Querida madrinita, aquella niña que tú ofreciste a Jesús es la que te habla
esta noche, la que te ama como sólo una hija sabe amar a su madre...
Sólo en el cielo conocerás toda la gratitud de que rebosa mi corazón...